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Es inevitable sentir nervios cuando estás frente a un auditorio lleno de personas a la expectativa de tu participación.

El miedo a hablar en público puede provocar reacciones extrañas en tu cuerpo; sudoración excesiva, un rostro sonrojado, palpitaciones, tartamudez e incluso puedes olvidar todo lo que habías preparado.
Pero tranquilo, se trata de una situación muy común, que se da en la mayoría de las personas. Esto no es algo extraño ni nuevo.

Veamos algunos consejos básicos para controlar esos momentos incómodos frente al público. Prepárate antes de tu presentación.

Repite tu discurso frente al espejo, es algo extraño tener que mirar tu reflejo mientas hablas, pero esto permitirá que mantengas firme la confianza en ti mismo.

Procura practicar un trabalenguas antes de tu discurso esto te ayudará a pronunciar con claridad y rapidez sin perder el control.
No esta demás regalarte a ti mismo un mensaje de confianza y optimismo, antes de enfrentarte al publico; “ Puedes hacerlo” “No hay nada de que temer” “confía”.
No te sientas acorralado, disfruta el momento. Si tienes todo preparado lo único que necesitas en seguridad y fortaleza para dar el primer paso.
Lo primero que debes tener en cuenta es que nada malo te puede pasar, solo tranquilízate y concéntrate.
Imagina que estas dialogando con un amigo a quien explicarás algún acontecimiento de suma importancia.

No hay necesidad de ponerse tenso, respira profundamente y confía en tu capacidad de hacerlo bien.

Es importante que conozcas y domines el tema de la exposición, así no tendrás problemas ante posibles preguntas he interrupciones. No pierdas el hilo ante cualquier despiste.
Debes estar pendiente “no sólo de lo que dices, sino de cómo lo dices”, esto incluye el vocabulario que se emplea, el tono de voz, los gestos y movimientos a la hora de hablar.
Tu comportamiento en general será valorado por el público y determinará el mayor o menor éxito de la intervención.
Céntrate en lo que quieres expresar, es preferible que pongas toda tu atención en el mensaje que quieres transmitir, y no en tus nervios ni desesperación.

Si te concentras en enviar un mensaje claro y preciso los nervios quedaran en último plano.

Muéstrate natural y espontaneo, se tú mismo. No tiene sentido adoptar posturas que no vayan acorde a tu manera de ser. Mientras tengas claro el respeto que debe existir entre el público y el expositor, los mensaje se efectuarán con éxito.
Creé en lo que dices, confía en tu preparación. No te preocupes si cometes errores, todos cometemos errores en algún momento, se enfático y determinante.
Puede ser que esto no resulte fácil, te podrá tomar un tiempo pero cuando logres dominar el miedo a hablar en público, sabrás que es el inicio para lograr grandes cosas.

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