autoestima

Durante mucho tiempo hemos tenido que llevar cargas en nuestra vida que no sirven para nada.

Cargas llamadas problemas y personas que hemos decidido sean parte de nuestra vida. Estamos tan acostumbrados a depender de personas negativas que las únicas palabras que tienen para los demás son: “no eres bueno en eso” “no eres capaz de conseguirlo” “eres el peor” “ ni en sueños lo lograrás”.

Nos han llenado la cabeza de tantas cosas negativas que al final terminamos creyéndolo, y a la hora de enfrentarnos a una realidad simplemente nuestro cerebro se bloquea y creemos que no somos capaces de lograr nada.

Ahora bien, vamos a pensar en los proyectos y ambiciones que tenemos en mente.

¿Cuál fue el último sueño que has cumplido durante estos años? ¿Has sido capaz de lanzarte para emprender algo?
¿Recuerdas cuando decidiste inventar un aparato de alta tecnología en tu casa sin necesidad de dinero, utilizando materiales caseros y jugando a crear cosas, para conquistar el mundo?

¿Porque ahora has dejado de soñar como cuando eras un niño?

La respuesta es simple: Los niños no tienen miedo a comerse el mundo; ellos no le temen al qué dirán los demás, construyen su aldea y aman lo que hacen.

Para ellos no existe el imposible, somos los adultos quienes nos encargamos de limitar sus sueños.

A medida que vamos creciendo vamos perdiendo ese espíritu de lucha, pero nunca es tarde para recuperar la autoestima; las ganas de crecer y recuperar los sueños que antes teníamos.

Es hora de entrenar al cerebro con ideas nuevas, alimentarlo de alegrías y buena vibra.

Esto solo se logrará eliminando de tu vida todas esas cargas que no son capaces de aportar nada positivo.

Suprime los problemas y aléjate de las personas negativas que siempre están preocupadas del que dirá de la gente, esta clase de seres solo miran tus defectos y no te ayudan a seguir luchando y ser mejor cada día.

¡A ellos no los necesitas en tu vida!

¿Quieres ser feliz?

Rodéate de gente feliz y positiva,

¿Quieres alcanzar algo?

Rodéate de gente inteligente que te ayude a reforzar tu potencial.

Y lo más importante, no dejes que tu felicidad dependa de alguien más, construye tu camino; y verás que poco a poco se sumarán personas a compartir esa alegría contigo, sin necesidad de buscarlas.

Es momento de tomar tus propias decisiones, piensa en grande, cuida tu corazón y planea lo que quieres de la vida.

Las personas que llegan lejos no son las que cuentan con un récord académico excelente, o un sinnúmero de títulos universitarios, sino quienes se atreven a salir de su zona de confort en busca de sus pasiones. ¡Créetelo!

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